Del disparo al revelado: cómo funciona el proceso.
Tienes una cámara fotográfica analógica réflex o compacta que has comprado en un mercadillo de segunda mano, por internet o en una tienda de fotografía de barrio. O quizá le has cogido la cámara a tu padre o la has heredado de tu abuela. ¿Y ahora qué?
Lo primero es asegurarse de que funciona bien y de que está en buen estado. Si tu cámara es réflex, abre la tapa trasera, desenrosca el objetivo y limpia con cuidado la lente frontal y trasera. Con una gamuza para gafas suele ser suficiente. También puedes usar una perilla de aire o aire comprimido para eliminar motas de polvo o suciedad. ¡No soples directamente, ya que podrías expulsar partículas de saliva!
Si la cámara es manual y te lo permite, antes de colocar la película haz varias pruebas de disparo con diferentes velocidades y diafragmas para asegurarte de que el obturador abre correctamente y de que las distintas velocidades funcionan bien.
Coloca una pila nueva y comprueba que el fotómetro funciona correctamente.
Hechas todas estas comprobaciones —que parecen muchas, pero tendrás listas en apenas un cuarto de hora—, llega el momento de cargar un carrete y empezar a disparar.
En VM Foto vendemos diferentes tipos de película fotográfica: negativo en color, blanco y negro o diapositiva, tanto en formato 35 mm como en 120, y de marcas como Kodak, Fuji, Cinestill, Ilford o Kentmere.
Para probar la cámara te recomendamos una película económica, como la clásica Kodak Gold 200: una película de sensibilidad media, grano muy fino, gran nitidez y una colorimetría cálida. También se vende en tripacks, ideales para ahorrar un poco si piensas seguir disparando.
Carga el carrete con luz tenue y, antes de cerrar la tapa trasera, asegúrate de que el mecanismo de arrastre ha enganchado correctamente la película. Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, aquí tienes un tutorial de YouTube. ¡También puedes acercarte a nuestro laboratorio y te ayudaremos encantados!
Ahora llega el momento de disparar y mostrar tu creatividad: la parte más divertida del proceso. Eso sí, si quieres que las fotos queden bien, revisa cuidadosamente los ajustes de tu cámara, especialmente si es manual: ISO, velocidad de obturación, diafragma, enfoque o flash.
Tómate tu tiempo y no tengas prisa. La fotografía analógica se cocina a fuego lento: hay que entrenar el ojo poco a poco, y cada disparo tiene un coste.

Una vez hayas llegado al final del carrete —normalmente 24 o 36 exposiciones—, no fuerces la película y rebobínala correctamente. Para ello, debes pulsar el pequeño botón que suele encontrarse en la parte inferior de la cámara y desbloquear el mecanismo de arrastre; de lo contrario, podrías romper las perforaciones de la película.
Cuando hayas terminado de rebobinar, abre la cámara con luz tenue y extrae el rollo. Si no estás seguro/a, tráela al laboratorio y lo sacaremos en el cuarto oscuro para evitar velar la película si no se hubiera rebobinado completamente.
A partir de aquí llega la magia del laboratorio, donde procesaremos tu carrete con el método correspondiente: negativo color C-41, blanco y negro, diapositiva o cine ECN-2.
El proceso más habitual es el revelado C-41, el estándar para películas negativas en color, que revela los negativos a 37,8 ºC. Este proceso nació en 1972 de la mano de Kodak para unificar los distintos sistemas de revelado en color.
En VM Foto contamos con dos procesadoras Noritsu para este proceso, con las que revelamos tus negativos en 24 o 48 horas con la máxima calidad y cuidado, garantizando un resultado profesional. Más de 25 años de experiencia en el sector nos avalan.
Tengo dudas sobre qué pedir, ¿qué opciones tengo?
La opción más solicitada suele ser el revelado + escáner digital, del que hablamos más extensamente en este artículo (link).
Otra opción muy habitual son los packs analógicos: revelado del negativo + copias en papel fotográfico tradicional + escáner digital. Esta alternativa ha ganado mucho protagonismo en los últimos años. ¡Llévate tus imágenes en papel fotográfico revelado químicamente y conserva tus recuerdos como se hacía en los años 80 y 90!
Puedes elegir entre papel brillante o semi-mate, y con margen blanco o sin margen.
Si lo que quieres es ver las imágenes en pequeño antes de decidir qué hacer, también tienes la opción de realizar una hoja de contactos —un clásico de la fotografía tradicional— o solicitar únicamente el revelado del negativo.

